Cómo mantener la calma cuando estás hablando bajo presión

Cualquier persona en cualquier tipo de posición de liderazgo debe dominar las habilidades de reacción, pensamiento y habla en circunstancias estresantes.

El secreto es estar preparado: aprender y practicar una serie de habilidades en las que puedes confiar en situaciones en las que te sientes presionado.

Repite lo que acabas de escuchar

Una de las partes más difíciles de contribuir a una conversación es responder una pregunta directa, especialmente cuando no se puede dar honestamente la respuesta esperada. Haz una pausa y piensa. No sientas la inmediata necesidad de llenar el espacio con palabras. Una respuesta tentativa o incierta no te ayudará. Para calmar tus nervios y ganar un poco de tiempo, simplemente repite la pregunta que se te hizo. Como beneficio adicional, puedes verificar tu comprensión sobre la pregunta.

Estate siempre bien preparado

Son muchas las personas que no son buenas a la hora de hablar espontáneamente, pero con la preparación suficiente puedes llegar a ser brillante. Conoce cada hecho, cada persona en tu campo y sus perspectivas, el trasfondo del problema, etc. Una mente preparada es una mente inteligente.

Aprende a organizar tus pensamientos

Debes hacerte constantemente estas preguntas: ¿Qué es lo que no entiendo? ¿Qué podría aclararse mejor? ¿Qué pregunta puedo hacer para que la discusión avance? ¿Qué perspectiva o visión tengo que compartir? No te preocupes por ser el más inteligente, a menudo es mejor y más efectivo ser el más organizado.

Pregunta para aclarar

Pedir aclaraciones hará que los que hablan sean más específicos. No hagas que tu consulta se interprete como un desafío, pero mantenla neutral: “Cuando dices que… ¿puedes aclarar…?”

Proyecta confianza

Habla con voz fuerte, haz mucho contacto visual y mantén tu tono y lenguaje corporal positivos. Recuérdate a ti mismo cuánto sabes sobre tu trabajo, tu empresa y tu industria, y con cuántas personas trabajas o has trabajado con éxito.

Resume y para

Resume las repuestas largas. Después de eso, resístete a añadir nada más. Haz una pausa, quédate en silencio y deja que la gente llene ese espacio. En ese momento están absorbiendo la información que acabas de presentar, por lo que hablar durante ese tiempo puede causar confusión.

 

Fuente: Lolly Daskal

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