Cómo controlar los nervios antes de una presentación

Incluso los comunicadores profesionales se ponen nerviosos antes de dar un discurso o hacer una presentación. Los nervios pueden depender en medida de lo que está en juego o quién es la audiencia. ¿Tu carrera caerá en picado si fracasas? ¿Tienes posibilidades de ganar un gran contrato si tienes un éxito espectacular? ¿Son las personas del público competidores? ¿O tal vez son los ‘jefazos’ de tu empresa?

Presentación

El éxito no se produce en ausencia de miedo, sino en hacer que el miedo funcione, pero no en tu contra. El objetivo es controlar tus nervios para que el miedo dispare la adrenalina suficiente en tu sistema para llevarte a un rendimiento máximo durante la presentación.

Claves para hacer una presentación con confianza

Práctica

No hay sustituto para conocer tu material y tu plan de presentación. No es necesario que memorices un guion o que revises un sinfín de diapositivas. Conocer el material significa que entiendes completamente el contenido (cuándo, dónde, por qué, cómo, etc.). Mantén la seguridad si las luces se apagan, si suena una alarma de incendios durante un instante, o si los asistentes te bombardean con preguntas.

Familiarizarse con dichas situaciones proviene de la práctica, no solo de leer un guion o mostrar diapositivas. La práctica genera confianza, y la confianza calma tus nervios.

Familiarízate con el entorno

Llega temprano y echa un vistazo a la puesta en escena, a la disposición de los asientos, al equipo audiovisual, etc. Camina por la habitación y obtén una vista desde la perspectiva de la audiencia. Ten un plan de respaldo en caso de que falle el equipo. Saber que todo está en buen estado de funcionamiento alivia el estrés de “qué pasaría si…”

Haz ejercicios para liberar la tensión muscular

Unos minutos antes de tu presentación, camina a paso ligero y haz ejercicios  de piernas, brazos, cuello, etc. para relajar los músculos.

Durante la presentación, nunca te quedes completamente parado con las rodillas bloqueadas. En su lugar, mantén las rodillas relajadas. Párate y gesticula de forma natural como si estuvieras con un grupo de amigos contando una gran historia.

Saluda y conoce a los que llegan pronto

Quédate en la sala un rato antes de la presentación para reunirte con los asistentes. Pregúntales sobre sus trabajos, por qué asisten y qué esperan obtener de la presentación. Les gustará conocer al ponente y, por otro lado, al hacerte una idea de cómo son las personas con las que has tenido una pequeña charla te ayudará a estar menos nervioso a la hora de hacer la presentación frente a ellos.

Encuentra tus fans

Es probable que estés más nervioso al comenzar tu presentación. Ese es el momento de encontrar caras amigables en la audiencia, esas personas sentadas cerca, sonriendo, asintiendo con la cabeza, esperando ansiosamente lo que tengas que decir. Evita mirar a las personas que parecen haber asistido a la presentación obligadas y que con sus expresiones no muestran ningún interés en lo que estás diciendo.

Párate y respira profundamente

Si notas que tu voz suena inestable, párate, respira hondo y sigue hablando. Repite esto cada vez que notes que tu voz comienza a temblar.

Céntrate en el público

Recuerda que no se trata solo de ti. Cuando estás nervioso, tiendes a ser demasiado consciente de tu apariencia física, pensando que se nota tu nerviosismo (manos temblorosas, rodillas temblorosas, expresión facial tensa, voz temblorosa…).

Sin embargo, los miembros de la audiencia se preocupan por sus propias necesidades, es decir, el contenido que esperan obtener de tu presentación, por lo que, en lugar de pensar en tu apariencia, debes mantener tu foco en el valor que estás ofreciendo. 

Hablar con confianza a un público importante puede ser desalentador. Pero aprender a controlar los nervios es solo otro paso en el proceso para convertirse en un comunicador magistral.

 

Fuente: Booher Research Institute

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