Consejos para vencer el miedo a hablar en público

Hablar en público es una tarea que provoca ansiedad a muchas personas. No es ningún secreto que presentar frente a un grupo de colegas, clientes potenciales y otros profesionales puede ser intimidante.

hablar en público

Sin embargo, hablar en público no tiene por qué ser una experiencia aterradora.

Estos consejos te ayudarán a vencer el temor a hablar en público y encontrar la confianza que necesitas para realizar tus presentaciones con autoridad.

Prepárate y practica

El paso más obvio para cualquiera que esté nervioso por su próximo discurso es prepararse y practicar. No te obsesiones con las minucias de tu presentación, prepara una serie de notas rápidas que mantengan tus pensamientos organizados y que puedas consultar en caso de que te quedes atascado.

Una vez que hayas organizado tus pensamientos, llega la hora de practicar. Sin embargo, es importante recordar que cuando practicas no deberías ceñirte a una rutina de palabra por palabra si quieres que el discurso fluya con naturalidad.

Reduce la velocidad y tómate tu tiempo

Muchas personas hacen sus discursos a gran velocidad sin darse cuenta. Una de las funciones de los nervios es que los oradores tienden a pasar rápidamente a través de su presentación en un intento subconsciente de simplemente terminar con ese suplicio. Al igual que con una buena broma, el tiempo lo es todo.  Crea oportunidades para que el público piense sobre algo que has comunicado o para responder internamente a una pregunta retórica.

Los discursos son un arte, y al igual que pintar o esculpir, llevan práctica. Sé paciente contigo mismo y tómate tu tiempo a medida que desarrollas tus habilidades. Un mal discurso es solo una oportunidad de aprendizaje que te ayudará a hacerlo mejor la próxima vez.

Concéntrate en el público

A menudo, la ansiedad está arraigada en el miedo a la percepción que otros tienen de ti. No cambies tu discurso por lo que la audiencia pueda pensar de tu personalidad o porque creas que pueden pensar que no entiendes realmente del tema. Concéntrate en brindar una experiencia valiosa al público en lugar de en ti mismo. Si priorizas enriquecer a la audiencia, tu atención se desviará hacia ella y alejará tus propios temores.

Haz contacto visual y comparte anécdotas

Por una buena razón, uno de los consejos más comunes para hablar en público, es hacer contacto visual. El contacto visual establece una conexión con el público y evita que pierdas su atención. El nerviosismo a menudo lleva a los oradores a mirar sus notas o un proyector durante toda la presentación, pero no hay una manera más rápida de hacer que el público se sienta desconectado.

También es útil compartir anécdotas que enfaticen el tema sobre el que estás hablando. Los hechos y las abstracciones también harán que el público pierda la atención, pero las historias que se pueden relacionar le mantiene comprometido. De la misma manera en que te gustaría mirar a un amigo a los ojos cuando les cuentas tu día, también debes hacer contacto visual con los miembros de tu público cuando cuentes una anécdota.

No intentes ser perfecto

Muchas personas se esfuerzan por lograr la perfección en sus presentaciones, pero la perfección no es un objetivo realista ni deseable. La perfección parece robótica, y la audiencia simplemente no se identifica con un robot que le está hablando. Dar un buen discurso es sobre la capacidad del orador para conectarse con la audiencia.

Si tropiezas con tus palabras o si te pierdes temporalmente durante la presentación, simplemente relájate y comprende que la audiencia se conecta contigo como un ser humano, en lugar de percibirte como una especie de robot ultra pulido y poco cercano.

Hazlo simple y aprovecha las oportunidades

En última instancia, ofrecer un buen discurso se trata de que te relajes, de tomarte tu tiempo y de discutir de forma natural un tema del que ya sabes mucho. Después de todo, hay una razón por la que se te pidió que hicieras la presentación. Si tienes miedo de no saber lo suficiente sobre el tema, recuerda que la audiencia está allí para aprender y probablemente está buscando información de nivel superficial que considere básica.

La audiencia no es tu enemigo, y quiere que tengas éxito. Descansa tranquilo sabiendo que tú eres tu peor crítico, y al prepararte con anticipación, ralentizando las cosas y siendo capaz de lidiar con situaciones o preguntas que puedan surgir, podrás realizar un gran discurso.

 

Fuente: Business News Daily

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